VINOS DE BELLOTA: Deliciosa sorpresa gastronómica a dos pasos del Retiro.

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Por R. Jiménez

Fotografía del local extraída de la web de VINOS DE BELLOTA
Fotografía del local extraída de la web de VINOS DE BELLOTA

-“No podemos dejar de probar sus deliciosas croquetas de queso curado artesano de Ciudad Real o de cecina leonesa y setas, que no nos dejarán indiferentes, o sus maravillosos tigres artesanos en crema de piquillo”

-“Aquí hasta los chupitos son originales. La casa obsequia a sus clientes con una deliciosa espuma de Gin Fizz, un coctel elaborado con ginebra, zumo de limón y azúcar para que nos preparemos para prolongar la sobremesa”

A las puertas del Parque del Retiro, ese maravilloso pulmón verde del que disfrutamos todos los madrileños, y en pleno distrito del mismo nombre, aunque lindando ya con el señorial distrito de Salamanca, se halla un recoleto restaurante con un nombre que constituye toda una declaración de intenciones: Vinos de Bellota.

Podría pensar el lector que podría disfrutar allí de excelentes caldos de las más variadas denominaciones de origen y una cuidada selección de productos que obtenemos del cerdo ibérico. Sin embargo, esto es tan solo una pequeña parte de las sorpresas que nos aguardan en este delicioso paraíso gastronómico semi-oculto en la esquina de las calles Doctor Castelo y Antonio Acuña, rodeado de locales tan conocidos para el “gourmet” madrileño como Arzabal o las sidrerías asturianas Carlos Tartiere o Couzapin, en la cercana calle Menorca, sin olvidar rincones míticos del cañeo y del tapeo en la zona, como El Buendi o La Castela, entre otros.

De entrada, el local nos sorprende por sus reducidas dimensiones y su sencillez. De hecho, a primera vista, podríamos pensar que es un bar de barrio, donde disfrutar de una caña bien tirada o una deliciosa copa de vino, acompañado de suculentas raciones o tapas. Su distribución sigue los cánones de este tipo de locales, una barra, varios barriles con sillas altas, para momentos informales, y apenas, una decena de mesas, al fondo del local. Sin embargo, hay un detalle que nos llamará pronto la atención.

En las paredes del local podremos encontrar escritas una lista de sugerencias culinarias, con platos tan evocadores como el “foie mi-cuit al gelée de gin-tonic”. En otra de las paredes del local, nos sorprenderemos con la abundante y cuidada variedad de ginebras que nos ofrece el local, para disfrutar de un excelente gin-tonic. Ya habrá imaginado el lector que es imperdonable no disfrutar aquí de este clásico de los destilados que nunca pasa de moda.  Finalmente, en otra de las paredes del local, hallaremos la carta de cócteles, con nombres tan sugerentes como el “Blue de Bellota” o el coctel del mismo nombre del local “Vinos de Bellota”, además de encontrar los clásicos mojitos y daiquiris en todas sus variedades frutales posibles, los festivos “Tequila Sunrise” y “Sex on the Beach”, o los novedosos “Gin Fizz” y “Flor Fizz”, entre otros.

Para abrir boca, y a modo de aperitivo, nos disponemos a disfrutar de una excelente caña bien tirada de cerveza Mahou, la cerveza madrileña por antonomasia, o de una deliciosa copa de sus excelentes caldos de las más variadas denominaciones de origen. En esta ocasión, nos decantamos por una copa de Edulis, un Rioja crianza con notas de frutos rojos bien ensambladas con aromas de barrica francesa, con el que también acompañaremos nuestra comida. El bocado que acompaña a esa caña o a ese vino no es ni mucho lo habitual: Mini-tosta de setas trufadas con queso o totopos de maíz con espuma de salmorejo o de aguacate, presentados de forma excelente sobre una plancha de pizarra negra, son las primeras sorpresas que nos ofrece el local.

Entrando ya en materia, encontramos una carta que es todo un festival gastronómico con una denominación común: productos frescos y naturales de todos los rincones de nuestro país. Como entrante, probamos una de las especialidades de la casa, la cecina de Astorga cortada a cuchillo con medallón de queso de cabra a la plancha. Toda una explosión de sabores y texturas con productos muy nuestros.

Posteriormente, para compartir optamos por uno de los platos estrella de la casa, el salteado de boletus y habitas Baby al Pedro Ximénez, una maravillosa fusión de sabores y texturas, que constituye una auténtica delicia por la suavidad y la delicadeza con la que el plato ha sido elaborado y su magnífica presentación. Para equilibrar el menú, lo acompañamos con una fresca y deliciosa ensalada de escarola rizada, rúcula, brotes de Batavia roja, canónigos, piñones tostados y nueces, todo ello aderezado con una sugerente vinagreta de miel de caña y mostaza de Dijon. Toda una fiesta de colores y sabores en el plato. Para finalizar, no podemos dejar de probar sus deliciosas croquetas de queso curado artesano de Ciudad Real o de cecina leonesa y setas, que no nos dejarán indiferentes, o sus maravillosos tigres artesanos en crema de piquillo.

Tras haber disfrutado de esta maravillosa variedad gastronómica, nos disponemos a paladear una de las especialidades de la casa, los arroces o fideos tostados (el comensal puede elegir) al horno preparados en el momento, por lo que se recomienda esperar unos 20 minutos. Podemos elegir acompañar ese arroz o esos fideos tostados con rape, setas y gambas; confit de pato y setas Shitake; verduras, costilla ibérica de bellota, o boletus con habitas Baby. Yo ya los he probado todos, pero mi favorito sigue siendo el  de rape, setas y gambas. Y a un módico precio, entre 12 y 15 euros para 2 personas.

Y, por supuesto, para culminar este festín de los sentidos, no podemos dejar de disfrutar los deliciosos postres: tiramisú tradicional, tarta de queso con mermelada artesana de fresas o mi favorito, el “calentito”, que así se denomina el postre, que es un coulant de chocolate con delicioso helado de dulce de leche o Ferrero Rocher. Imposible no sucumbir a una de estas dulces tentaciones.

Y tras el consabido café o infusión, llega la sorpresa final. Aquí hasta los chupitos son originales. La casa obsequia a sus clientes con una deliciosa espuma de Gin Fizz, un coctel elaborado con ginebra, zumo de limón y azúcar para que nos preparemos para prolongar la sobremesa o la velada paladeando sus deliciosos gin-tonics o sus variados cócteles, preparados de forma magistral. Además, si queremos iniciarnos en el arte de la coctelería podemos asistir a alguna de las Master-Class para preparar sugerentes gin-tonics o vodka-tonics, que períodicamente se organizan.

El precio medio por persona no supera los 25-30 euros, lo que, sin duda, constituye una agradable noticia, y lo hace accesible a todos los bolsillos.

Además, os anuncio que el próximo día 24 de octubre, Vinos de Bellota celebrará su tercer aniversario, por lo que ya tenéis una excusa para descubrirlo. No os defraudará.

Vinos de Bellota

C/ Antonio Acuña, 27

28009 Madrid

Metros: Príncipe de Vegara, Ibiza

http://www.vinosdebellota.com

VALORACIÓN

CALIDAD-PRECIO: 7/10

CALIDAD-PRODUCTOS: 8/10

VARIEDAD CARTA: 7/10

ENTORNO: 7.5/10

SERVICIO: 9/10

PRESENTACIÓN PLATOS: 8.5/10

ORIGINALIDAD: 9.5/10

NOTA FINAL PARA VINOS DE BELLOTA: 8

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2 comentarios sobre “VINOS DE BELLOTA: Deliciosa sorpresa gastronómica a dos pasos del Retiro.

    mariamikhailova escribió:
    21 agosto, 2015 en 8:44 am

    Mmm tengo ganas de probar ese vinito de bellota. Espero ir pronto!

    […] primera, de Luz Trujillo, sobre una emblemática terraza en la Sierra de Madrid, y la segunda, de Raúl Jiménez, sobre un restaurante en el Retiro. Hoy me toca a […]

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