Luis Miguel Torres: “El día que deje la política, dejaré el móvil y las redes sociales”

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Viaje por las inquietudes del concejal de Cultura de Alcobendas

 

Luis Miguel Torres:

“El día que deje la política, dejaré el móvil y las redes sociales”

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De pequeño tenía claro que iba para político. Su profesor le decía que tenía que dedicarse a esta profesión. Su osadía y sus ganas de ejercer le empujó a falsificar su DNI para poder demostrar que era mayor de edad y poder afiliarse al PP. “Nos pillaron”, cuenta entre risas. Probablemente esta fue la mayor trastada que ha podido hacer. Aun quedan políticos honrados, creo, o quiero creer en ello. Compartimos la sobremesa del Pimiento Verde en una de las semanas más inquietantes: una semana en la que Podemos se hacía con la alcaldía de Madrid, gracias a la ayuda del PSOE, en una semana en la que José Ignacio Fernández Rubio dimitía dejando gobernar al PP con Ciudadanos, y en una semana en la que uno de los alcaldes de Madrid más queridos, Borja Gutiérrez Iglesias, era investido como alcalde de Brunete por mayoría absoluta y su famoso caso con el crucifijo, recuerda que el PP no está roto del todo. En Alcobendas, más de lo mismo, de momento, Luis Miguel Torres -aunque para los amigos es Luismi, si no le llaman así, difícilmente responde-, es concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alcobendas. Ocho años en total ha estado en el gobierno del municipio, y 4 en concejalía de Cultura.

Tiene 35 años, es padre de dos hijos a los que adora y cuyos rostros decoran la carcasa de su iPhone mediante el cual está conectado a Twitter por temas profesionales. La pregunta es muy sencilla: ¿qué hace que un joven, menor de edad, se quiera afiliar al PP cuando no tiene un familiar que le anime? Cuenta Luismi que no fue otra cosa que haber vivido un momento en el que el PSOE estaba metido en temas de corrupción. Sí, la era del Felipismo. Aunque hoy día es difícil que cualquier partido no emergente se salve. Corruptos hay en todos los lados y en todas las partes y a todos los niveles: desde el que se lleva 3 euros de la caja, pasando por el autónomo que de una cena romántica se guarda el ticket para declararlo ante Hacienda, y llegando al senador que va de tertulia en tertulia dando lecciones morales, mientras esconde presuntamente millones en Suiza.

Hay político honrados, y quiero creer en ello. Y no tengo ninguna duda con Luismi, quien, además de político, también es empresario. Su restaurante, Manneken, que ha fundado junto a tres socios, emplea un total 11 vecinos de Alcobendas y le mantiene en contacto con la realidad de las dificultades por las que pasan los empresarios.

Empezó estudiando Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y muy pronto dio el salo al marketing. Entró como concejal en Alcobendas -tras pasar por las Nuevas Generaciones- a través de las duras pruebas de unas oposiciones. Se define como “inquieto” y alguien muy vinculado a Alcobendas: “Yo siempre digo, con simpatía, que somos un poco paletillos, pero más que nada porque hacemos vida donde estamos, apenas salimos de Alcobendas”.

“Alcobendas está muy volcado en el deporte y en la cultura. Y en especial, en la fotografía”, asegura el concejal. El municipio de Madrid cuenta con un festival nacional de fotografía, una escuela de fotografía y además Alcobendas Foto España cuenta con una residencia para artistas fotógrafos que vienen de fuera.

“En lo que a mí respecta, la cultura, no nos afecta de manera negativa la presencia de Podemos y Ciudadanos”, explica ante la realidad de que el PP va a gobernar pero pactando con Ciudadanos.

Luismi es un político moderno y comprometido con sus ciudadanos, y, al igual que el alcalde de Brunete que fue pionero en abrir una línea de teléfonos para atender a los ciudadanos, el concejal de Cultura de Alcobendas queda en persona con aquellos vecinos que lo necesitan. “El móvil me estresa. Tengo adicción. Cuando deje la política dejaré el móvil y las redes sociales”, se sincera. Como padre explica que no le dedica el tiempo a sus hijos como debiera.

Su pasión por el Real Madrid ha ido en detrimento: “me quise quitar un sufrimiento extra y dejé de ser socio”. No se define como casillista pero tampoco como mourinhista, muy a mi pesar: “ha pasado el momento de Iker”.

Le gusta la música comercial como el pop-rock español de los 80 y los 90, aunque valora y aprecia la música clásica que se disfruta en el Auditorio Paco de Lucía. Asegura que uno de sus defectos es que es muy competitivo, y que unas sesiones de coaching le han servido para ver la realidad de otra manera; mientras que una de sus virtudes es que es trabajador.

¿La felicidad? “Desarrollar todas las esferas de la vida para llegar al equilibrio”. Y, en esta línea, aclara que a nivel profesional le gustaría desarrollar el proyecto de su partido, a nivel personal le gustaría seguir disfrutando de los pequeños momentos y de sus partidas de pádel, y a nivel familiar de sus seres queridos”.

Acuario y, como tal, un romántico idealista, que transmite esa sensación que y me llevo. Crea y cree en una política mejor en un momento en el que una profunda crisis salpica a su partido.

 

ROSAS DE ALCACHOFAS

SETAS AL AJILLO CON JAMÓN

CROQUETAS DE CENTOLLO

2 BOTELLAS DE SIDRA

1 PACHARÁN

1 CAFÉ

1 POLEO MENTA

 

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