Alfredo Urdaci: “Me cuesta mucho estar en un solo sitio”

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Brand of the Art se cuela en el hogar de Alfredo Urdaci durante una cena para conocer su pasado y entender mejor su futuro

Periodista, empresario, escritor, y sobre todo marido y padre. Añado un ‘sobre todo’, porque son las dos claves necesarias para humanizarse cuando uno se sumerge en el frío, competitivo y no siempre agradable mundo de la televisión. Su pasión por la cocina y la fotografía son dos descubrimientos que me llevé en la sobremesa del Pimiento Verde.

 

Temas psicosociológicos como el de ser madre en medio de una masiva incorporación de la mujer al trabajo o cuestiones como el éxito de un matrimonio después de varias décadas de convivencia fueron los temas a tratar durante la cena.

 

A Alfredo ya le han preguntado hasta la saciedad sobre Doña Letizia, PP-PSOE, las 3 crisis del PP, CC.OO., la televisión, la crisis, la extrema derecha e izquierda de España… ¿les dejamos cenar con gusto las alcachofas?

 

Sencillez, templanza, un peculiar sentido del humor y mucho respeto. Son algunos de los rasgos que se pudieron apreciar en el periodista. Habla poco, pero lo suficiente para contentar a una periodista con ganas de conocer más este mundo. Los roles se invirtieron y terminé acaparando yo los primeros 10 minutos de la cena: que si Vidales, que si Federicos, que si mi magacín de Gestiona Radio del que acababa de salir… Les conté algunos de mis vaivenes en el periodismo español. Curiosidad y atención pude apreciar por parte del matrimonio que había llegado demasiado puntual a la cena.

 

Alfredo escogió periodismo por descarte, como él mismo indica, aunque otra de las opciones fuera historia: “quería conocer de todo. Me encantaba escribir. Adoraba los temas de progresión pública”. Ante todo, Alfredo soñaba con salir de Pamplona. Una vez finalizada la carrera de Periodismo en la Universidad de Navarra, de entre cientos de becarios Alfredo fue uno de los electos para llegar a Madrid, en donde muy pronto empezó a escribir en ‘Diario 16’, famoso por haber acogido en aquellos años dorados a periodistas como Alfonso Rojo. Cada cual con su pluma, por supuesto. Para poder subsistir durante su carrera de Periodismo, estuvo trabajando en la Clínica Universidad de Navarra.

 

Hablando con Alfredo me venía continuamente a la cabeza la historia de Antonio Jiménez –alguien que llega de Jaén a Madrid, y con el que tendrá que tratar en su nueva etapa profesional que inicia en la cadena de 13TV lee la entrevista a Antonio aquí–, la de Luis Herrero lee entrevista aquí –por estudiar en la misma universidad, y con quien además llegó a trabajar–, algo menos la de lee la entrevista Carlos Cuesta –pues éste le daba más al tenis que a la pluma literaria, a pesar de ser un gran periodista hoy día–. Sin embargo, humildad, discreción y sencillez del pampilonense es algo que se aprecia muy rápido.

 

“Los primeros trabajos son siempre una cura de humildad”, sonríe mientras explica las clásicas tareas propias de un becario. A pesar de que aquellos becarios poco tienen que ver con los de ahora, añado. Y muy pronto llegó a RNE, la que iba a ser su casa durante muchos años, y la que marcaría un antes y un después en su vida.

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De aquel joven casi recién llegado de Pamplona a Madrid, que reclasificaba archivos de RNE hasta convertirse en el director de informativos de la televisión, siendo entonces el jefe de la que es ahora la Reina de España, ha habido una evolución importante. Pero hay dos aspectos que permanecen intactos: el rigor y la disciplina. Disciplina que con ironía se convertía en una graciosa escena narrada en uno de los informativos cuando, al tener que rectificar la sentencia tras los créditos y la sintonía del informativo, nombró las siglas del demandante leyendo <ce ce, o o>.

“Fue un momento desagradable en mi vida”, cuenta Alfredo, en referencia a aquella rectificación que tuvo que hacer sobre las CC. OO. y toda esa etapa en general que coincidió con las famosos “3 crisis del PP”.

 

“En la casa les dije que quería leer yo la rectificación, pero a mi manera. Como no estoy de acuerdo con la resolución, lo voy a leer como considere oportuno”, explica.

 

Alfredo está en continuo aprendizaje, me aseguró en la cena muy convincente. Como licenciado en Filosofía por la UCM –pues, tras llegar a Madrid con su titulación en Periodismo, se animó a cursar esta carrera por rellenar de alguna forma el poco tiempo que le quedaba– le pega más un Sócrates que un Aristóteles, por ejemplo, aunque solo sea por el famoso ‘solo sé que no sé nada’. Aunque dudo en cuanto a Platón, pues este era lo más parecido a un liberal que podía darse en la Grecia Clásica. Heráclito le parece un filósofo interesante, a pesar de que su dialéctica fuera empleada por Nietzsche en sus escritos.

 

Devora-bibliotecas, cuenta que algunos de los pocos lujos que se permite es el de coleccionar obras literarias en tapas especiales y muy cuidadas, como los publicados por ‘The Folio Society’.

 

¿Qué libros salvarías de un incendio? Guerra y Paz, sin lugar a dudas, estaría entre los cinco”, contesta. El Quijote o En busca del Tiempo Perdido de Proust también está en esa lista de las obras literarias que han marcado la evolución de Alfredo.

 

“Una fotografía nunca miente”, comenta. De pronto descubrí algo muy interesante en el periodista. Su pasión por los retratos y un libro que ha publicado hace unos años en donde recopila decenas de retratos de todo tipo de personas: desde jueces, pasando por ciudadanos normales y corrientes. “A la cámara nadie le miente”, vuelve a insistir.

 

Alfredo se inicia en este arte menor gracias a la televisión. “Un día llegué a casa con una cámara digital de fotografía”, cuenta Alfredo sobre sus comienzos en esta nueva pasión.  Esos ojos profundos, marcados con mayor fuerza aun por unas cejas oscuras y perfectamente perfiladas, reían cariñosamente mientras observaban a su marido. Parece que fue ayer cuando se conocieron en la máquina de café, pues parecen dos jóvenes enamorados. “Hay que admirar a tu pareja, es fundamental si quieres que la relación funcione”, me confirmaba la que también es periodista de profesión, aunque ahora también sea madre de dos hijos.

 

“Me cuesta mucho estar en un solo sitio, me aburro con facilidad”, se reafirmaba el pampilonense. Borrado del mapa del periodismo durante muchos años, a pesar de que se centrara en la consultoría y la comunicación, regresa ahora para enseñar a hacer el periodismo auténtico y de rigor en 13TV. No fueron estas las palabras que Alfredo me regaló, pero no me cabe la menor duda de que así será. Un periodista como Urdaci no toma las riendas de un barco para observar su hundimiento con calma mientras lee a Tolstoi. “Que las cosas se hagan con cariño” es la manera en la que define su marca personal e intangible.

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2 botellas de Sidra

Rosas de Alcachofa

Setas con jamón a la plancha

Chistorra a la sidra

Rape

2 tartas de queso

1 cuajada

 

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